05 abril 2014

FICHA 11: Las Ramblas y El Raval, hacia la casa de Daniel y Cristián

Textos complementarios


Rambla Santa Mónica nº 29. Barcelona, años 20-30. Colección Roisin / IEFEC

1. Manuel Moreno: Qué bonita es Barcelona (1948)

Qué bonita es Barcelona,
perla del Mediterráneo.
Qué bonito es el color
en su cielo tan azul
en invierno y en verano.
Qué bonita es Barcelona,
la ciudad de mis amores.
Qué delicia es contemplar
las mujeres pasear
por la Rambla de las Flores.
Rodeada de montañas
centinelas de su paz,
es la flor que se engalana
con la fe de Montserrat.
Qué bonita es Barcelona,
qué grandeza hay en su llano
donde juntos puso Dios
el trabajo y el amor
desde el mar al Tibidabo.
Rodeada de montañas
centinelas de su paz,
es la flor que se engalana
con la fe de Montserrat.
Qué bonita es Barcelona,
qué grandeza hay en su llano
donde juntos puso Dios
el trabajo y el amor
desde el mar al Tibidabo.
Donde juntos puso Dios
el trabajo y el amor
desde el mar al Tibidabo.
 
 MORENO, MANUEL: “Qué bonita es Barcelona” (1948). Interpretada por Jorge Sepúlveda (1917-1983)

2. Mercè Rodoreda: La Plaça del Diamant (1962)

Caminava contenta perquè s’havia adonat que els arbres ja tenien brots nous. Quan va arribar a la Plaça de Catalunya va veure que tothom es girava.
La Rambla s’havia animat molt, es sentia una gran cridòria, i al fons, per damunt de la gent, es veien unes quantes banderes. Un noi que passava anava dient a tothom que al carrer de la Canuda hi havia guàrdies civils a cavall. Una onada de gent la va voltar i durant una estona no va veure res. Tot d’una es va trobar al costat d’una senyora escabellada que plorava perquè li havien arrencat una màniga. Li anava a dir alguna cosa per consolar-la però li van donar una empenta i va caure de genolls a terra. Quan es va poder aixecar, la senyora ja no es veia i gairebé tothom havia fugit. Es van sentir uns quants trets.
 Sense saber com, es va trobar en el soterrani davant del quiosc dels diaris. Assegut a terra, d’esquena a la paret, hi havia un home amb la galta plena de sang. Un senyor i una senyora el van ajudar a aixecar-se i li van preguntar si volia que l’acompanyessin a una farmàcia. La senyora li va donar un mocador.
 —Què ha passat?
 Els que anaven baixant dels trens no gosaven sortir a fora.
 —No res; una manifestació.

3. Manuel Vázquez Montalbán: Los mares del Sur (1979)

Bajó los escalones de dos en dos y saltó a las Ramblas con el cuello tieso y los ojos picoteando en las cabezas lejanas en busca de los cabellos mielados de Yes. Creyó verlos cerca de las arcadas de la Plaza Real y corrió hacia allí. No era ella. Tal vez hubiera ido hacia el norte en busca de su ciudad o quizá hacia el sur, hacia el puerto para ensimismarse en las aguas y el trajín de las golondrinas hacia el rompeolas.

4. Carlos Ruiz Zafón: La sombra del viento (2001) El cementario de los libros olvidados, en el raval

—Anda, Daniel, vístete. Quiero enseñarte algo —dijo. 
— ¿Ahora? ¿A las cinco de la mañana?
—Hay cosas que sólo pueden verse entre tinieblas —insinuó mi padre blandiendo una sonrisa enigmática que probablemente había tomado prestada de algún tomo de Alejandro Dumas.
Las calles aún languidecían entre neblinas y serenos cuando salimos al portal.
Las farolas de las Ramblas dibujaban una avenida de vapor, parpadeando al tiempo que la ciudad se desperezaba y se desprendía de su disfraz de acuarela. Al llegar a la calle Arco del Teatro nos aventuramos camino del Rabal bajo la arcada que prometía una bóveda de bruma azul. Seguí a mi padre a través de aquel camino angosto, más cicatriz que calle, hasta que el reluz de la Rambla se perdió a nuestras espaldas. La claridad del amanecer se filtraba desde balcones y cornisas en soplos de luz sesgada que no llegaban a rozar el suelo. Finalmente, mi padre se detuvo frente a un portón de madera labrada ennegrecido por el tiempo y la humedad. Frente a nosotros se alzaba lo que me pareció el cadáver abandonado de un palacio, o un museo de ecos y sombras.